Sobre las dificultades de seguir a Jesús.

Ser católico y seguidor de Jesús no es una tarea fácil en nuestros tiempos. Y esto se debe a numerosas dificultades. Una la encontramos en nuestro interior. Es decir, cuando hay falta de amor. Porque sin amor, nada somos, y nada damos. Pues creer en el Evangelio es difícil porque las dificultades no sólo vienen de fuera sino que principalmente de dentro. 

Es necesario contrarrestar nuestras contradicciones y responsabilizarnos con dominio personal. Es decir poner límites a nuestras acciones y caprichos. Porque las personas no nos construimos cuando decimos "sí", sino que cuando decimos "no" a aquello que pueda deteriorar nuestra fe. Cuánta más superación hay, mayor es la libertad, y consecuentemente mayor es el encuentro con el verdadero amor y Dios. 

Las segundas dificultades provienen del exterior. Hoy más que nunca, hay una eclipse de Dios. La sociedad no lo necesita, y lo rechaza con mucha frecuencia. Existe una generalizada y agresiva burla del cristianismo, y de sus seguidores. Y esto es lo que nos puede afectar de manera negativa. ¿Y cómo afrontar estas contrariedades? Pues sobretodo a partir de hacer una análisis interior. Porque es imposible afrontar las influencias exteriores si no hay coherencia interior. 

En una ocasión un periodista que entrevistaba a Teresa de Calcuta, le preguntó: - ¿Qué es aquello más importante que debe cambiar la Iglesia? Y ella le respondió sabiamente: - Tu y yo. Y razón no le faltaba. Porque si no cambiamos tu y yo, ¿cómo cambiar los demás? Pues para hacerlo no hay otro camino que vivir bajo el manto de la Iglesia. No podemos seguir a Jesús en solitario. Porque si lo hacemos, se puede correr el riesgo de hacer una errónea imagen de Jesús. 

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